Alimentación en niños de 1 a 3 años.
Esta etapa se caracteriza por ser la etapa de transición entre la fase de crecimiento acelerado propia del lactante y el crecimiento estable. En esta etapa disminuye la ingesta de alimentos en relación al tamaño corporal si se le compara con el lactante y además, aparece una conducta alimentaria caracterizada por preferencias y aversiones hacia determinados alimentos que cambian continuamente y que les pueden llevar a dietas monótonas, con carencias específicas en determinados nutrientes.
La proporción de los distintos nutrientes para llevar una alimentación equilibrada, debería ser de la siguiente manera:
– Proteínas: Entre un 10-20% del 100% de la dieta. Son el elemento esencial para el crecimiento, para la reparación de los tejidos y para el funcionamiento y la estructura de todas las células vivas.
– Hidratos de carbono: Entre 50-60% (estableciendo un máximo del 10% en azúcares simples)
– Grasas totales: 30-35%, siendo la mayor ingesta proveniente de ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva).
– La necesidad de calcio se establece teniendo en cuenta la cantidad que asegure una retención máxima para obtener un adecuado pico de masa ósea, siendo la ingesta en esta etapa alrededor de los 800mg.
– El hierro es un nutriente esencial para mantener las tasas de hemoglobina y para incrementar la cantidad total de hierro del organismo. Se aconseja una cantidad de unos 9mg/día.
– El zinc es otro oligoelemento fundamental en el crecimiento y se recomienda durante este periodo unos 10mg/día.
– El flúor es de especial interés por su papel en el desarrollo de caries dental, pero hay que tener en cuenta su posible toxicidad si se administra en exceso. Se aconseja 1.3mg/día.
– Hay que recordar que si la dieta es variada y ello permite cubrir las necesidades energéticas, de proteínas y de otros nutrientes no es necesario complementar la dieta con preparados vitamínicos. Hay que prestar una especial atención a la vitamina D.
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