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Problemas de obesidad
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Obesidad y nutrición

Obesidad y nutrición.

La OMS define sobrepeso y obesidad como una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
Podemos decir que la obesidad es una enfermedad crónica de origen multifactorial y que su desarrollo está determinado genéticamente además de por llevar un estilo de vida inadecuado, en el que prevalece una alta ingesta de calorías (comida basura, refrescos azucarados…) y el sedentarismo.

Desde 1980, las cifras de obesidad se han más que doblado en todo el mundo. Los últimos datos de 2014 revelan que más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso, de los cuales 600 millones tenían obesidad. Por eso, es muy importante establecer unos mecanismos para su prevención y tratamiento.

Entre las alteraciones asociadas a la obesidad podemos destacar, entre otras: síndrome metabólico, diabetes tipo 2, dislipemia, enfermedades cardiovasculares, enfermedad cerebrovascular, apnea del sueño, insuficiencia respiratoria, hipertensión, síndrome de ovarios poliquísticos, infertilidad, lesiones articulares, artrosis, hernia de hiato… incluso ciertos tipos de cáncer también están relacionados; en la mujer, cáncer de vesícula, vías biliares, mama y endometrio en la posmenopausia y en los hombres, cáncer de colon, recto y próstata.

Por lo tanto, es muy importante adquirir unos buenos hábitos de vida, que nos ayuden a prevenir este tipo de enfermedades. Un plan de alimentación equilibrado y la realización de actividad física, contribuyen a que bajemos de peso de manera saludable y que se mantenga en el tiempo.

 

 

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Perder peso de manera saludable, lo que comemos depende de nosotros

Perder peso de manera saludable, lo que comemos depende de nosotros.

¿Has oído el concepto de calorías vacías? Hace referencia a aquellos productos o alimentos que aportan calorías pero no nutrientes. Un claro ejemplo son las bebidas alcohólicas, cada gramo de alcohol aporta 7 Kcal, su contenido primario es agua, alcohol puro (etanol) y cantidades variables de azúcares, mientras que las proporciones de proteínas, vitaminas o minerales son irrelevantes o nulas; por tanto, todo el posible aporte calórico proviene de los azúcares y del propio alcohol.
Otro ejemplo serían los alimentos superfluos, o lo que es lo mismo, alimentos que no son saludables, ya que contienen grandes cantidades de sal, azúcar, grasas o calorías.

Como ejemplo podemos nombrar las galletas, bollería, zumos comerciales, helados, alimentos precocinados, etc.

Todo esto son alimentos que por su composición, no nos aportan nada bueno para el organismo. Deberían situarse en la parte más alta de la pirámide nutricional y por lo tanto, su consumo debería hacerse de manera muy esporádica.
Para evitar consumir productos de este tipo, mi consejo es que nos fijemos bien en el etiquetado, que será la carta de presentación del producto.
Lo primero que haremos será fijarnos en la denominación del alimento, es decir, el nombre real del producto que estamos comprando (normalmente está escrito en la parte superior de la lista de ingredientes).

Miraremos la lista de ingredientes, en la cual se detallarán todos los que componen el alimento y estarán en orden decreciente según la cantidad de los mismos que incluya el producto, es decir, el primer ingrediente que mencione será del que mayor contenido tenga.
Nos fijaremos también que contenga la menor cantidad de grasas saturadas posible, elegiremos alimentos que no lleven grasas trans, pero de no ser así, procuraremos mantener la ingesta de dichas grasas lo más baja que podamos, ya que son las que aumentan el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiacas. Las mejores opciones son las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, que son las que nos ayudan a proteger el corazón y a reducir el colesterol.
Evaluaremos los hidratos de carbono, prestando especial atención a los azúcares totales. Estos últimos pueden venir disfrazados con otros nombres en la lista de ingredientes (jarabe de maíz, jarabe de arroz, jarabe de glucosa, agave, dextrosa, manitol, xilitol, y un largo etcétera). Recordaros que la Organización Mundial de la Salud recomienda, para adultos con un Índice de Masa Corporal normal (entre 18.5 y 24.9) reducir el consumo de azúcar a unos 25 gramos al día.

Con esto quiero deciros que al final, lo que comemos depende de nosotros. Debemos leer las etiquetas de información nutricional para que nos ayuden a alcanzar las metas marcadas para una alimentación saludable.